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  • primero de arquitectura: lo que va a pasar en tu primer año

    primero de arquitectura: lo que va a pasar en tu primer año

    Empezar primero de arquitectura es entrar en un sitio donde, durante unos meses, casi nada de lo que sabías te sirve. Duele, y casi todo el mundo cree que le pasa solo a él. No es así: es exactamente cómo está diseñado el curso. Aquí tienes el año entero, mes a mes, para que cuando llegue cada cosa sepas verla venir.

    Primero está diseñado para descolocarte

    No es un fallo de la escuela: es el método. Durante el primer año te van a quitar la forma de mirar que traías de casa antes de darte otra con la que sustituirla, y ese hueco incómodo es justo el sitio donde se aprende. El problema no es el hueco: es que nadie te avisa de que existe. Por eso cada persona del aula acaba pensando que la única que no se entera es ella.

    Agosto: no compres la lista entera

    En agosto aparece siempre la misma lista en el grupo de clase: el portátil potente ya, la tableta gráfica, el estuche entero de rotuladores, la impresora, el tablero. Haces la cuenta y te sale un dinero que en muchos casos ni siquiera es tuyo, y eso pesa más de lo que se admite.

    Casi nada de esa lista lo vas a tocar en octubre. Lo que de verdad usas el primer mes cabe en una mochila:

    • Un portaminas.
    • Un escalímetro.
    • Un cutter con su base de corte.
    • Un cuaderno que puedas llevar siempre encima.
    • Cinta de papel, de la que vas a gastar más de la que crees.

    Con el portátil, empieza con el que ya tengas en casa. En octubre sabrás qué software te piden de verdad y comprarás con criterio, en vez de comprar por miedo en agosto. Y el material de segunda mano de los cursos superiores existe, funciona y cuesta la mitad: en septiembre los tablones se llenan.

    Si quieres el detalle de qué comprar y por qué, lo tienes en utensilios para proyectar.

    Semana 1: hablan un idioma que no tienes

    El primer día te encuentras con algo que no esperabas. Y lo peor no son las palabras raras: son las que crees que ya entiendes. Nadie va a parar la clase para traducírtelas, y levantar la mano delante de treinta personas da un vértigo que ya conoces.

    Así que hazlo por escrito. Abre una página del cuaderno, pártela en dos columnas y apunta desde el primer día lo que dicen y lo que quieren decir. Te dejo cuatro para empezar:

    Lo que dicenLo que quieren decir
    el conceptoNo una frase bonita: la decisión que ordena todo lo demás
    el programaQué tiene que caber dentro, y para quién
    «no está resuelto»Funciona en el dibujo, no funcionaría construido
    «le falta intención»Has resuelto problemas, pero no has decidido nada

    Preguntar en clase no te deja en evidencia: te deja aprobado. Y si te viene bien tener el diccionario a mano, hay uno dentro de guIA, gratis y sin registro. Si prefieres una libreta, una libreta hace el mismo trabajo: lo que cuenta es el hábito, no dónde lo apuntes.

    Semana 3: la primera corrección le habla al papel, no a ti

    Cuelgas tu lámina en la pared, delante de todo el mundo, y en treinta segundos te explican que lo que has hecho durante dos semanas no se sostiene. Te va a doler más de lo que esperas, y te lo vas a tomar como algo personal porque llevas dos semanas metido ahí dentro.

    Aquí está el giro que cambia el curso entero: la corrección le habla al papel. El profesor no te está midiendo; está enseñando en voz alta cómo se mira un proyecto y usa el tuyo porque es el que está colgado. Y hay algo que se repite cada año: el que sale peor parado en octubre suele ser el que más ha mejorado en junio, porque llevó algo a la mesa. Quien no cuelga nada, no recibe nada.

    Tres cosas concretas para la próxima:

    1. Lleva tres opciones, no una. Con una sola la defiendes; con tres, la decides. Y decidir es exactamente lo que te están pidiendo.
    2. No discutas, pregunta. Si te dicen que no lo ven, la frase que lo desbloquea es «¿qué tendrías que ver aquí para creértelo?». Eso convierte una corrección vaga en un encargo concreto.
    3. Vuelve la semana siguiente con eso cambiado. Es lo único que se recuerda de ti en todo el curso.

    Octubre: el que dibuja precioso

    Aparece siempre, y te hundes un poco porque tú no dibujas así. Vale la pena entender por qué pasa: en primero la mano se ve y el pensamiento no. Una destreza la admiras en dos segundos; la otra tarda años en notarse. Por eso en octubre parece que la clase está llena de genios.

    Así que no copies su lámina: copia su proceso. Pregúntale cómo empezó, no qué rotulador usa. Casi siempre la respuesta es aburrida: empezó antes que tú y probó más cosas antes de quedarse con una.

    Noviembre: la noche en blanco no es una hazaña

    Con la primera entrega llega la mitología: el que no duerme, el que lleva tres noches, el que lo hizo todo el último día. Te lo van a contar como si fuera una proeza. En un estudio nadie admira al que lo resuelve la última noche: lo que se paga es lo contrario, saber planificar hacia atrás. La noche en blanco no es una medalla, es una planificación que ha fallado.

    Se hace al revés: escribes la fecha de entrega y vas hacia atrás.

    • El día de la entrega no se diseña ni se imprime. Solo se entrega.
    • El día antes se imprime y se monta. El plóter siempre se atasca el día de la entrega: no es mala suerte, es que todo el mundo imprime a la vez.
    • Tres días antes se deja de diseñar. Lo que no esté decidido a esas alturas, no entra.

    Un calendario de papel pegado en la pared hace este trabajo perfectamente. Si prefieres tenerlo con el curso entero cargado, plan es gratis y no pide registro. Lo que importa es que la fecha esté escrita en un sitio que veas todos los días.

    Enero: «es que yo no soy de números»

    Esa frase te va a costar cuatro años. Media carrera es técnica, y es justo la mitad que se aprende con método y no con talento: no hace falta ser bueno en matemáticas, hace falta entender por dónde baja el peso de un edificio hasta el suelo. Cuando ves eso, las fórmulas dejan de ser magia y se convierten en contabilidad.

    Quien la aparca en primero la paga en cuarto, y otra vez en el estudio el día que tiene que hablar con un estructurista. Si quieres empezar por ahí, bajada de cargas es el mejor sitio: el viaje del peso de un edificio hasta el terreno, explicado entero.

    Febrero: el mes del que menos se habla

    Febrero es cuando la gente se plantea dejarlo. Llevas medio curso, ya no tienes la novedad de septiembre, todavía no ves la mejora y aparece la idea de que a lo mejor te has equivocado de carrera.

    No es un veredicto: es una curva, y la tiene todo el mundo. Y hay algo que funciona muy bien y no cuesta nada: habla con alguien de tercero. Te va a contar exactamente lo mismo, y en ese momento el problema deja de ser tuyo y pasa a ser del curso.

    Lo único que de verdad tienes que llevarte

    No vas a ir bien todo el curso. Eso no le pasa a nadie. Vas a ir bien a ratos, con semanas malas entre medias, y eso ya es ir bien. El resto es aguantar los meses en los que no ves el progreso, porque en arquitectura el progreso se ve siempre con retraso: mirando hacia atrás, nunca en el momento.


    Todo lo que hay en miradapropia es gratis y no pide registro. Para el curso que empieza:

    • universidades — las escuelas de arquitectura de España, con nota de corte y búsqueda por proximidad.
    • comparador de portátiles — para cuando llegue octubre.
    • plan — el calendario del curso y de las entregas.
    • guIA — dudas, vocabulario y análisis de tu proyecto.
    • entregas — montar el PDF de la entrega.
  • el verano del estudiante de arquitectura: por qué te sientes mal (y qué hacer)

    el verano del estudiante de arquitectura: por qué te sientes mal (y qué hacer)

    El verano del estudiante de arquitectura se supone que es la mejor parte del curso. Aprobaste, descansaste… y aun así te sientes raro. En este artículo vemos por qué pasa eso que casi nadie cuenta: la culpa de descansar, la trampa del verano productivo y el síndrome del impostor que aprieta justo en la pausa. Y, sobre todo, qué puedes hacer para vivir el verano sin que te pese.

    leelo

    ¡Hola curiosos!

    Bienvenidos a miradapropia. Hoy os traemos un vídeo distinto: no van consejos de productividad ni de entregas, sino algo de lo que casi nadie habla sobre el verano del estudiante de arquitectura: por qué, cuando por fin paras, te sientes peor en lugar de mejor.

    Aprobé. Descansé. Y nunca me sentí peor. Si te ha pasado, no eres el único, ni de lejos. Vamos a ver las tres cosas que te pasan por dentro en verano y qué hacer con ellas.


    Lo que de verdad sientes en el verano del estudiante de arquitectura

    1. La culpa de descansar

    Llevas nueve meses de entregas a las 11:59 y noches sin dormir. Arquitectura te enseña, sin decírtelo nunca en voz alta, que sufrir es la señal de que te importa: que cuanto más te dejas la piel, mejor estudiante eres.

    El problema es que esa idea no se apaga en julio. Así que cuando por fin paras, tu cabeza no lo interpreta como descanso. Lo interpreta como abandonar tu puesto. Por eso descansar no te descansa: te sientes culpable mientras lo haces. Y esa culpa, muchas veces, no se suma al cansancio — es el cansancio.

    Quédate con esto: descansar no es lo contrario de trabajar, es parte de trabajar. Tu cabeza necesita vaciarse para volver a tener ideas. Un estudio que nunca apaga las luces no es más productivo; está más cerca de apagarse del todo.

    2. La trampa del verano productivo

    Es esa vocecita que dice: «tengo dos meses, voy a ponerme al día con todo». Y aparece la lista:

    • Aprender Rhino de una vez
    • Hacer un curso de Revit
    • Rehacer el portfolio entero
    • Leer por fin los libros pendientes desde primero

    Aprender en verano no tiene nada de malo. El problema es de dónde nace esa lista: no nace de las ganas, nace del miedo a quedarte atrás. Es la misma exigencia del curso, pero ahora sin nadie que te ponga una fecha de entrega, así que no termina nunca.

    El filtro es simple: de toda esa lista, quédate con una sola cosa. La que te apetezca de verdad, no la que quede bien en el currículum. Una cosa, desde las ganas. El resto puede esperar a septiembre.

    3. El síndrome del impostor aprieta en la pausa

    Lo lógico sería que las dudas sobre si vales para esto apretaran en plena entrega, con el estrés a tope. Pues es justo al revés. El síndrome del impostor aparece sobre todo en los momentos de cambio, y el verano es exactamente eso: frenas de golpe, llega el silencio, y aparece la pregunta: ¿valgo para esto, o solo he sobrevivido?

    Y entonces abres Instagram. Prácticas en estudios increíbles, viajes de arquitectura, proyectos personales preciosos. Todo el mundo parece subir mientras tú sigues parado. Pero lo que ves en redes es la versión editada de la vida de otra persona: estás comparando tu detrás de cámaras con el estreno de los demás. Nadie sube el día que no se levantó de la cama. Si quieres entender mejor por qué nos pasa esto, este resumen sobre el síndrome del impostor lo explica bien.


    Qué hacer con todo esto este verano

    Lo primero, y lo más importante: la culpa, la exigencia y las dudas no son señal de que vales menos. Son señal de cómo es esta carrera: intensa, larga, exigente. Es normal que deje huella. Sentirte así no te convierte en mal estudiante; te convierte en alguien que pasa por algo que vive muchísima gente, en silencio, al mismo tiempo que tú.

    Y lo segundo: esto se puede gestionar.

    • Descansa de verdad las primeras semanas, sin culpa, sabiendo que es parte del proceso.
    • Elige una sola cosa que te apetezca y suelta el resto.
    • Cuando llegue la comparación, recuerda que el feed miente.

    Nada de esto va de rendir más. Va de tratarte un poco mejor durante dos meses. Porque en septiembre vas a volver, y vas a volver mucho mejor si vuelves descansado que si vuelves arrastrándote.


    El verano del estudiante de arquitectura, sin que te pese

    Si algo de esto te ha resonado, cuéntamelo en los comentarios: ¿cómo vives tú el verano de verdad, sin el filtro? ¿Qué es lo que más te cuesta? Te aseguro que en cuanto alguien lo escriba, va a haber diez personas respondiendo «pensaba que era el único».

    Y si en septiembre quieres volver con buen pie, no te pierdas nuestro asistente de software con atajos, plantillas y flujos de trabajo para AutoCAD, Revit, SketchUp y más. Para encontrar más consejos como estos, visita miradapropia.org.

    ¡Hasta la próxima!

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  • el mejor portátil para arquitectura

    aquí están los mejores portátiles para arquitectura en 2026 más un comparador de portátiles para que elijas tu mismo

    comparador de portátiles

    enlaces de compra directos

    Lenovo IdeaPad 5 15ARP8

    Lenovo Legion 5 Gen 10 15AHP10

    GIGABYTE GAMING A16 3WHK3ES864SD

    HP OMEN 16-an0002ns

    MSI Cyborg 17 B2RWGKG-077XES

    ASUS TUF Gaming A16 FA608UP-RV007

    leelo

    ¡Hola curiosos!

    Bienvenidos a Mirada Propia. En el vídeo de hoy resolvemos uno de los mayores quebraderos de cabeza al empezar la carrera de arquitectura: ¿qué portátil me compro?

    Elegir el ordenador adecuado no es fácil. ¿El más barato? ¿El más caro? ¿El que aguante toda la carrera o uno que vaya “justito”? Para que no perdáis horas comparando especificaciones, hemos creado en la sección Taller de nuestra web un comparador de portátiles para estudiantes de arquitectura que está siempre actualizado (2026, 2027, 2028… se actualiza solo).

    ¿Qué podéis hacer con él?

    • Filtrar directamente por vuestro presupuesto (la mayoría empieza entre 700 y 1000 €).
    • Filtrar por los programas que vais a usar: AutoCAD, Rhino, SketchUp, Lumion, Revit, Blender, Adobe…
    • Ver recomendaciones según el curso: – 1º y 2º: 700-900 € – 3º y 4º: 900-1400 € – TFG y proyectos exigentes: 1400 € o más (con GPU dedicada)
    • Saber exactamente qué RAM necesitáis (16 GB mínimo, 32 GB ideal), si hace falta tarjeta gráfica dedicada, cuánto debe pesar, etc.
    • Consultar los requisitos oficiales de cada programa con un solo clic.
    • Leer un análisis claro de puntos fuertes y limitaciones de cada modelo.
    • Comparar varios portátiles cara a cara (precio, procesador, RAM, gráfica, pantalla, peso, batería…).
    • Acceder directamente al mejor precio del momento.

    Además, os damos consejos muy prácticos que poca gente cuenta:

    • Por qué Mac no es la mejor opción si vais a usar AutoCAD y Revit de forma nativa.
    • La importancia de llevar el portátil casi siempre enchufado.
    • Que algunos modelos vienen sin sistema operativo (Windows) y eso supone un gasto extra.
    • Ruido de ventiladores, calidad de pantalla para colores, etc.

    Todo esto pensado exclusivamente para estudiantes de arquitectura, para que podáis elegir un portátil que os dure toda la carrera sin tener que cambiarlo a mitad de TFG.

    La herramienta es 100 % gratuita, siempre disponible y se actualiza automáticamente con los mejores modelos del momento.

    Si estáis pensando en comprar portátil (o si ya tenéis dudas sobre el que tenéis), entrad ahora mismo en la web de Mirada Propia, id a la sección Taller → Comparador de portátiles y probadlo. Os aseguro que os va a ahorrar muchísimo tiempo y dinero.

    ¿Tenéis alguna duda concreta sobre portátiles? Dejádmela en comentarios y os ayudo.

    ¡Hasta la próxima!

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  • cómo dominar el software de arquitectura sin perder horas buscando tutoriales

    asistente de software · miradapropia

    enlaces de interés
    programas

    AutoCAD

    Revit

    Rhino

    SketchUp

    Photoshop

    Illustrator

    InDesign

    Lumion

    tutoriales

    merpixel

    Martin Cipoletta

    asistente de software

    asistente-software.miradapropia.org

    leelo

    ¡Hola curiosos!

    Bienvenidos a miradapropia. En el vídeo de hoy os traigo una herramienta que, como estudiantes de arquitectura, os va a ahorrar muchísimo tiempo durante toda la carrera y especialmente en los proyectos más importantes: el asistente de software que hemos creado en la sección Taller de nuestra web.

    ¿Os pasa que perdéis horas buscando atajos, preguntándoos cómo empezar un plano, cómo exportar correctamente o qué flujo de trabajo usar en cada programa? Pues este asistente está pensado exactamente para eso.

    Dentro encontraréis:

    • AutoCAD, Revit, Rhino, Photoshop, Illustrator, InDesign y Lumion.
    • Listas completas de atajos de teclado (filtrables y buscables).
    • Un asistente de IA con Error Doctor, comparación de softwares, scripts, macros y flujos de trabajo paso a paso.
    • Plantillas y procesos desde cero hasta el PDF final.
    • Plugins gratuitos que realmente valen la pena.
    • La sección Modo Proyecto, donde según estéis haciendo un TFG, un PFC, un proyecto de urbanismo o simplemente planos, os recomienda el flujo más eficiente (SketchUp + Rhino para concepto, AutoCAD para planos, Lumion para renders, InDesign para láminas…).

    Además, al final del vídeo os recomiendo dos canales que ofrecen cursos completos y gratuitos de AutoCAD, Photoshop, Illustrator, Revit y Lumion, con material descargable incluido.

    Esta herramienta está pensada 100% para estudiantes y profesionales de arquitectura que quieren dejar de perder tiempo buscando tutoriales sueltos y centrarse en lo que realmente importa: proyectar.

    Si estás en primero o ya en el TFG, entra ahora mismo en la web de miradapropia, ve a la sección Taller → Asistente de Software y pruébalo. Te aseguro que va a convertirse en tu mejor aliado durante toda la carrera.

    ¿Quieres que añadamos más programas al asistente? Déjamelo en comentarios y lo incluimos cuanto antes.

    ¡Hasta la próxima!

  • utensilios para medir

    descubre aquí los mejores utensilios para estudiantes de arquitectura y empeza a medir cualquier cosa

    Enlaces de compra directos

    bosch glm 40

    stanley fatmax 5m

    hoto

    cinta métrica

    medidor láser

    medidor láser pro

    hozo

    meazor 3d

    m-cube

    moasure 2

    leelo

    ¡Hola curiosos!

    Tomar medidas es una de las habilidades básicas que vas a usar todo el rato en la carrera: desde medir un solar para tu primer ejercicio hasta replanteos en obras reales. Hoy te traigo los utensilios más recomendados para medir con precisión, comodidad y estilo (porque a los arquitectos nos encanta lo bonito).

    Todo basado en recomendaciones reales para estudiantes: nada de herramientas carísimas que no necesitas al principio. Vamos por categorías.

    1. Cintas métricas: lo básico que nunca falla

    Empieza por lo simple. Las cintas métricas no necesitan pilas, ocupan poco y son ideales para medidas rápidas en sitio.

    • Stanley FATMAX 5: Rígida a larga distancia (no se dobla), marca de calidad que dura años. Perfecta para medir en solitario sin que se caiga. Longitud: 5-10 metros.
    • HOTO (3 metros): Diseño minimalista y bonito (no parece una cinta métrica). Autoblocante: se queda fija sin pulsar botón. Ideal si quieres algo estético y funcional.

    Consejo de estudiante: Lleva siempre una en el bolso o mochila. Te salva cuando el láser se queda sin batería.

    2. Metros láser: mide solo y a lo grande

    Aquí entra lo que vas a usar el 80% del tiempo. No necesitas ser dos personas, y mide hasta 40-50 metros (contra los 5-10 de la cinta).

    • HOTO (misma marca que la cinta): Diseño bonito, funciones avanzadas. Alcance: 40 metros.
    • Bosch GLM 40: Fiable y preciso. Con Bluetooth para exportar a app (útil para pasar a AutoCAD). Alcance: 50 metros.
    • HOZO M3: Compacto como un cubo. Pantalla grande, carga USB-C, funciones como área/volumen/Pitágoras. Módulos extras: para plantas, nivel láser o curvas. Alcance: 50 metros.
    • Moasure 2: El más avanzado (y caro). Para exteriores grandes: calcula área/volumen/elevación en 3D, mapea terrenos, exporta PDF/CAD/CSV. Ideal para topografía básica.

    Consejo práctico: Elige uno con Bluetooth para pasar medidas directamente a tu tablet o móvil. Te ahorra horas transcribiendo.

    En poco tiempo verás cómo tus plantas salen más precisas.

    ¿Cuál de todos estos utensilios te ha llamado más la atención? ¿Ya tienes un metro láser? ¿O prefieres lo manual? Déjamelo en comentarios y lo comentamos juntos.

    ¡Hasta la próxima!

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  • empieza a medir

    enlaces de interés

    google earth

    dimensions.com

    arrevol

    neufert, arte de proyectar en arquitectura

    leelo

    ¡Hola, curiosos!

    Hay un consejo súper básico pero que marca la diferencia entre una planta “aceptable” y una planta que parece hecha por un arquitecto de verdad: saber medidas de memoria.

    En este artículo te explico paso a paso cómo hacerlo (exactamente como se explica en el vídeo) para que, cuando estés en un examen, en un ejercicio o en tu TFG, ya no tengas que parar a medir cada cosa.

    1. Mide calles y avenidas (nunca más dibujes una calle de 5 m en el centro de Madrid)

    Usa Google Earth → herramienta Medir.

    Ejemplos reales que debes grabarte:

    • Calle normal de ciudad grande (Barcelona): 20 metros
    • Avenida principal: 52 metros
    • Calle del casco antiguo (Barcelona): 9 metros
    • Callejón peatonal muy estrecho: 3-4 metros (apenas cabe un coche)
    • Avenida enorme (Madrid): 86 metros
    • Calle secundaria con aceras y calzada: 14-30 metros

    Consejo de estudiante: Cuando dibujes un plano urbano, decide primero qué tipo de calle es y pon la anchura real. Tu profesor lo notará.

    2. Profundidad de edificios y patios interiores (evita edificios oscuros)

    En edificios de ciudad, la distancia desde fachada a patio interior suele estar entre 10 y 13 metros.

    ¿Por qué? Porque así cada habitación tiene luz y ventilación por los dos lados. Las construcciones suelen ir en módulos de 5 × 5 m, por eso 10 m es lo más habitual.

    Regla rápida: Si tu edificio en planta es más profundo de 12-13 m sin patio, probablemente estará oscuro. ¡Corrígelo!

    3. Pasillos y puertas (medidas que todo arquitecto debe saber)

    • Pasillo antiguo: 0,7 m
    • Pasillo actual (CTE): mínimo 1,1 m
    • Puerta estándar actual: 0,8 – 0,9 m
    • Puerta pequeña (antigua): 0,6 – 0,7 m

    Prueba ahora: mide el pasillo de tu casa. Si es muy estrecho, seguro que es una vivienda antigua.

    4. Habitaciones y baños (tamaños mínimos cómodos)

    Habitación mínima cómoda:

    • Cara más corta: 3 metros
    • Otras caras: 4 – 5 metros

    Baño / aseo:

    • Ancho mínimo: 1,5 metros
    • Largo mínimo: 2,5 metros

    Mide las habitaciones de tu propia casa. Verás que casi todas cumplen estas reglas.

    5. Muebles estándar (para que todo te quepa a la primera)

    Silla:

    • Altura asiento: 45 – 50 cm (lo más importante)
    • Anchura: 45 – 50 cm

    Mesa de comedor:

    • Altura: 65 – 75 cm
    • Ancho habitual (para 2 personas frente a frente): 90 cm
    • Largo típico: 150 cm o múltiplos

    Sofá:

    • Altura asiento: 30 – 40 cm
    • Profundidad: 60 – 65 cm

    Cama (colchón):

    • Largo estándar: 200 cm (siempre)
    • Ancho: 90 cm (individual), 140 cm, 160 cm, 180 cm (matrimonio)
    • Altura de la estructura: 20 – 40 cm

    Consejo práctico: Cuando coloques muebles en planta, ya sabes si caben o no sin tener que buscar en internet.

    Tarea para ti HOY (15 minutos)

    1. Abre Google Earth.
    2. Mide 3 calles cerca de tu casa o universidad.
    3. Mide el pasillo y una habitación de tu casa.
    4. Apunta las medidas en un post-it o en tu cuaderno de croquis.

    A partir de mañana, cuando dibujes, ya las tendrás en la cabeza.

    ¿Cuál es la medida que más te ha sorprendido? ¿O qué otra cosa te gustaría saber de memoria (escaleras, alturas de techo, ventanas…)? Déjamelo en comentarios y hacemos un segundo vídeo o artículo con más medidas.

    Recursos rápidos:

    • Google Earth (gratis)
    • Código Técnico de la Edificación (CTE) – consulta online

    Espero que este consejo tan sencillo te ahorre muchísimo tiempo y te haga dibujar con más seguridad.

    ¡Hasta la próxima!

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  • cómo empezar a proyectar

    enlaces de interés
    web
    revistas
    leelo

    ¡Hola, curiosos!

    En la carrera de arquitectura hay una verdad que nadie te cuenta el primer día: la diferencia entre aprobar y destacar está en cómo miras y cómo practicas.

    Hoy te traigo los 5 consejos más útiles y prácticos que he aprendido (y que siguen funcionando) para proyectar mejor. Todo basado en el método que usan miles de estudiantes que sacan muy buenas notas.

    1. Ten buenas referencias (y estudia a estos dos sí o sí)

    Lo primero y más importante: rodearte de proyectos buenos. Según lo que se enseña en todas las escuelas, hay dos arquitectos que todo el mundo debería conocer a fondo:

    • Le Corbusier (Villa Savoye, Villa Le Lac…): planta libre, pilotis, grandes ventanales, enmarcar el paisaje.
    • Mies van der Rohe (Farnsworth House, Pabellón de Barcelona, Crown Hall…): “menos es más”, formas rectas, proporciones perfectas.

    Consejo práctico: Cada vez que empieces un nuevo proyecto, busca 3-4 obras de estos dos y analízalas verbalizando: ¿por qué pusieron la escalera ahí? ¿por qué esa altura de techo?

    2. Copia (sí, copiar está permitido y es obligatorio)

    La clave número 1 de la carrera: saber copiar bien.

    Pasos prácticos:

    • Busca el plano de Can Lis (o cualquier obra que te guste)
    • Imprímelo, pásalo a iPad/tableta o dibújalo encima
    • Dibuja los muebles, las camas, los bancos… todo
    • Luego dibuja solo los volúmenes y las aberturas

    Así entrenas el ojo para proporciones, relaciones entre espacios y jerarquías.

    3. Mide todo con Google Earth (entrena tu escala mental)

    Esto parece una tontería pero es oro puro:

    • Mide volúmenes reales (Can Lis = 11 m × 23 m)
    • Mide anchura de carreteras (normalmente 5-6 m)
    • Mide fachadas de edificios cercanos

    Cuando tengas estas medidas en la cabeza, podrás dibujar directamente sin estar comprobando cada dos por tres.

    4. Usa la fotografía como herramienta de proyecto

    Los planos no lo son todo. La arquitectura se habita.

    Cuando veas una foto buena pregúntate:

    • ¿Cómo se integra la casa en el paisaje?
    • ¿Cómo entra el sol?
    • ¿Dónde están las carpinterías? ¿Por fuera o por dentro?

    Hacer tus propias fotos de obras te obliga a fijarte en detalles que de otra forma pasarías por alto.

    5. Practica todos los días (el consejo más importante)

    Busca un solar cualquiera en Google Earth → mídelo → pásalo a AutoCAD o dibújalo a mano alzada.

    La conexión cabeza-mano es la habilidad más valiosa que vas a desarrollar en toda la carrera.

    Tarea para ti hoy mismo (30-40 minutos): Elige una obra que te guste (Villa Savoye, Can Lis, Farnsworth…). Redibújala a mano esta tarde. Luego mide su volumen principal con Google Earth. Verás cómo mañana ya proyectas distinto.

    Recursos recomendados (gratis o muy baratos):

    • El Croquis (edición digital ≈ 16 €)
    • Libros Gustavo Gili (sección arquitectura)
    • WikiArquitectura, ArchDaily, IcArquitectura

    ¿Cuál de los 5 consejos vas a aplicar primero? Déjamelo en comentarios y lo comentamos juntos.

    ¡Hasta la próxima!

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